Quiero ver a Dios

La obra original escrita en francés ya ha sido traducida al alemán, inglés, chino, italiano, polaco, portugués, lituano y checo. La traducción española ya va por la quinta edición.

Pero lo más importante está en que Quiero ver a Dios forma parte de uno de esos libros capaces de iluminar una vida y de transformarla.

No se trataba tanto de satisfacer una curiosidad intelectual sino más bien de clarificar y explicar una experiencia espiritual que tomaba conciencia y aspiraba a penetrar más profundamente en Dios”

Se empezó a escribir para unas personas concretas que participaban en un grupo de oración en Marsella, que fueron amigos del padre María-Eugenio y con él, se hicieron buscadores de Dios. El libro nace al escuchar sus preguntas y dificultades, del intercambio de experiencias y el deseo de llevarles más lejos. Esta puede ser la razón por la que el lector contemporáneo se siente identificado, ya esté al inicio del camino espiritual o más avanzado.

La obra sintetiza la enseñanza de los grandes maestros del Carmelo: santa Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y santa Teresa del Niño Jesús. El padre María-Eugenio, aunque de forma encubierta, también comparte su propia experiencia espiritual.

El lector que tome este libro para ayudarle en la oración, se encontrará con la sorpresa de que se le abre un horizonte mucho más amplio, el de un itinerario que le va a llevar hasta la unión con Dios.

La obra “Quiero ver a Dios” ya se cuenta entre los grandes clásicos de la literatura espiritual cristiana. 

No he escrito, solamente, “Quiero ver a Dios” para que oréis con Nuestro Señor sino para que realicéis la síntesis de la acción y de la contemplación