Señor Jesús,
sales a nuestro encuentro,
te sientas junto al pozo de nuestra vida
y despiertas la sed de Dios
que llevamos dentro.

En este camino cuaresmal,
sana nuestras heridas,
aliéntanos la fe, reaviva la esperanza.
Derrama en nosotros el Agua viva.

Concédenos un corazón que escuche tu voz.
Haz que, al gustar tu amor,
corramos a compartir la Buena Noticia
con nuestros hermanos. Amén.