Lo que le agrada a Dios es verme amar mi pequeñez y mi pobreza,
es la esperanza ciega que tengo en su misericordia.
Éste es mi único tesoro.

La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al amor.

En el corazón de la Iglesia: ¡Mi vocación es el Amor!… ¡Así lo seré todo!

Jesús no pide grandes hazañas, sino únicamente abandono y gratitud.

Amar es darlo todo, darse incluso a sí mismo

Sí, yo quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra.